Mi generación.
El primer día de clases empezó a las ocho de la mañana, había muchísimo tráfico pero mi coche si circulaba los lunes en ese entonces, vivía más cerca entonces. Me acuerdo que llegué muy temprano cuando todavía no había nadie, la escuela estaba cerrada; me regresé a mi coche y me dormí un ratito. Lo recuerdo con algo de gracia, saliendo de mi casa y decidido a probar rutas para al final de la semana decidir la más efectiva, llegar y ver a amigos de la preparatoria en la entrada y conversar un rato con ellos, preguntarles cuál era el salón y preguntarles quien era Edgardo Ganado Kim. La primera clase fue un martes y no recuerdo con que maestro fue, lo que me llamaba la atención eran los compañeros del grupo: ¡estaban demasiado chicos!
Llegué como a las 10:30 al salón que tenía asignado para esa clase, si no me equivoco era el aula B; en la entrada había varios de mis compañeros sentados en las escaleras más cercanas platicando un poco entre sí. Mi salón era uno de estos redondos y me acuerdo que me senté junto a Betsy y junto a Miguel y empezamos a platicar mucho porque alguien traía un DS. Como una hora después el salón estaba lleno pero todavía no llegaba nuestro maestro de teoría. Betsy me presentó a Toño, a quien también conoció antes de entrar a clases y que se sentó cerca de ella también ese día. Platicamos un poco los tres y ella decidió que era el momento de conocer a nuestros compañeros, así que le preguntó a los que se encontraban sentados cerca cuáles eran sus nombres, uno por uno. Venía de haber hecho otra carrera y una especialidad, y de pronto había olvidado que entrar de nuevo a la escuela implicaba encontrarme con una generación muy diferente a aquella con la que había realizado mi primer licenciatura y que la mayor parte de ellos apenas venían saliendo de la preparatoria.
Como una hora después el salón estaba lleno pero todavía no llegaba nuestro maestro de teoría. De pronto entró con muchísimo glamour Edgardo Ganado Kim. Me acuerdo que estaba vestido muy bien, traía una playera negra con el Obama de la campaña que diseño Obey y unos pantalones de mezclilla con estoperoles feísimos, de cierta forma extravagante, muy juvenil a pesar de que si tiene canas, y muy gay, y en efecto lo primero que hizo fue burlares de nosotros y abrirnos la mente. Se quejó del tráfico, de la cantidad de alumnos en su clase, de los letreros de no fumar, de los salones redondos, del mundo del arte, de cómo nos peinábamos.
Nos preguntó a todos por qué estábamos ahí y para nosotros qué era el arte. Recuerdo que nos pregunto de artistas que admirábamos y conteste Enrique Guzmán, al final se reía de nuestros pensamientos de viejitas que no sabían nada de arte contemporáneo, menos de Toño por su respuesta de Santiago Sierra. Algunos comentarios eran demasiado chistosos otros demasiado pretensiosos y me preguntaba quienes se mantendrían así con el paso de los años. Basta vivir unos años más para saber que todo se transforma, así que la seguridad de ellos con respecto a lo que decían me parecía fascinante como para seguirlos observando durante los siguientes años.
Tuvimos descanso de 2 a 4, ese día comí en la escuela de danza con Sofía. Comí galletas de canela de la señora Mary . Tenía una tiendita en su locker. Y una bolsa llena de mamuts. Mi locker estaba muy cerca de los talleres de grabado y le pegué una estampita. Regresamos a clase de Cecilio Baltasar que me recordó mucho s un personaje de Dragon Ball, su clase no la recuerdo para nada solo recuerdo que casi me quedo dormido y que su voz me arrullaba más y más. Nos preguntó cuales eran nuestras áreas de interés y trataba de conversar sobre eso con nosotros, nos dictó el programa e-n-o-r-m-e, o tal vez lo escribió en el pizarrón con una letra completamente ilegible. La clase duró las 4 horas completas y salimos hasta las 7 de la noche, con muchísimo sueño luego del esfuerzo de no dormirme durante su clase.
El primer día de clases me dediqué a oír una generación ajena a la mía, entendí que era yo la que aprendería de ellos. Cuando llegué a mi casa le conté a todos la clase entera de Kim. Pensé que iba a ser mi maestro favorito pero luego el miércoles tuvimos clase con Gustavo Prado. Todavía no se quien ganó.
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