Tuesday, October 26, 2010

Comentario sobre el 1er capítulo. Adriana García

Opinión sobre el primer capítulo del texto “Acción, recursos documentales y ficción en las prácticas artísticas actuales”

Me parece interesante la situación actual del valor real que se tiene sobre una obra de acción y de su documentación, sobre que es lo que en verdad se puede tomar como la obra, si una o la otra. En el problema comercial creo que es mas que obvio y evidente que son los registros y documentaciones aquellos que tiene el valor monetario e histórico.

Creo que ahora muchas veces se toma el registro como parte importante, en verdad, de la obra, se piensa que es justo el registro que le que va a acentuar las intenciones de la acción y que en un fin real es la que terminara hablando por ella.

Ahora con la “revolución digital” creo que podemos constatar mas esto, el registro de los sucesos son mas importantes que los sucesos mismos muchas veces, lo que no fue video-audio grabado tiene poca credibilidad hoy en día, es a través de los medios audiovisuales que constatamos que los sucesos de este siglo, al menos, han sucedido.

Si hay un registro o documento que lo avale entonces eso es lo que se perpetua como verdad, si no, pues quien sabe, pero verdad confirmada no puede ser. Y es verdad que abusar de esto es muy sencillo ya que aprovechándose de esta idea del registros para dar veracidad a mentiras o mitos, que tal vez hacen mas encantadores los hechos de lo que en verdad son, como en el caso mencionado de Qi Lei.

Bien se podría decir que es un problema de noción de la historicidad y la prioridad de la memoria, porque se ha vuelto necesario este tipo de procesos para concretar la intención simbólica y significativa de la obra. Creo es relativamente estremecedor pensar en lo inútil y fútiles que son nuestras acciones, artísticas o no a través del tiempo, son como hojas en el aire que si no se les busca perpetuar y conservar de alguna manera, desaparecerán y ya.

No se que pensar sobre el valor comercial de la documentación de una obra, digo, pues, que tanto valen las cualidades propias del medio documental y cuanto las de la acción misma, O de las situaciones previas al mundo digital donde muchas veces se recurría únicamente al poder histórico de los textos y las fotografías o dibujos, como en el caso de algunas acciones de Beuys. Es un concepto muy diferente que el del negocio que se puede lograr con cualquier otra obra, porque en las obras tangibles, o permanentes, se vende la materia, que a la vez es suma total de las acciones que la formaron y reflejo de la idea; no obstante, cuando solo se adquiere un documento o registro se esta consumiendo un destello de la obra en realidad, un residuo o una ilustración, ¿es entonces considerado este caso como en verdad adquirir una obra de arte, o solo un souvenir?

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