En mi primer día de clases llegué como a las 10:30 al salón que tenía asignado para esa clase, si no mas me equivoco era el aula B; en la entrada había varios de mis compañeros sentados en las escaleras mas cercanas platicando un poco entre si. En las juntas previas al inicio de clases, donde nos separaron en los grupos que estaríamos, ahí conocí a Betsy, que se sentó junto a mi y me sonrió amistosamente; así que el primer día de clases, como era a la que conocía me senté junto a ella. Después de esperar un rato al maestro, Edgardo Ganado Kim, y que no llegara, Betsy me presentó a Toño, a quien también conoció antes de entrar a clases y que se sentó cerca de ella también ese día. Platicamos un poco los tres y Betsy decidió que era el momento de conocer a nuestros compañeros, así que le preguntó a los que se encontraban sentados cerca cuales eran sus nombres, uno por uno; me acuerdo que, quien creo que es Pamela estaba sentada casi frente a mi, leyendo un libro de la manera mas antisocial posible, claro, en aquel entonces no sabía quien era ella y solo escuche su nombre cuando le preguntaron.
Kim llegó tarde, como lo haría cada una de las clases subsecuentes, como una hora tarde; se inventó algún pretexto como que lo agarro una marcha o que algo le paso a su auto, eso no lo recuerdo para nada; lo malo, es que confiada de que no llegaba me salí a pasear, y cuando regresé el ya estaba ahí. Me vio llegar y me pregunto a que galerías había ido, y a que museos, yo me congelé y me acuerdo que dije algo así como San Ildefonso… o no se en realidad; así le preguntó a cada uno de los que estábamos ahí, torturándonos de una manera muy extraña. Después pregunto ¿Qué es arte? Y un ejemplo de obra de arte, en eso se fueron como 3 horas de tortura infinita; al final se reía de nuestros pensamientos de viejitas que no sabían nada de arte contemporáneo, menos de Toño por su respuesta de Santiago Sierra. Traía una playera negra con el Obama de la campaña que diseño Obey y unos pantalones de mezclilla con estoperoles feísimos.
Tuvimos descanso de 2 a 4, no tengo el mas mínimo recuerdo de que pasó en ese lapso de tiempo.
A las 4 era nuestra primera clase de historia, en el aula C, con un viejito de pelo largo sujeto en una colita de caballo, tenia bigote y barba y hablaba de una manera tan, pero tan tediosa que me dio sueño desde que entré. Era Cecilio Baltazar, amante del arte a la antigüita y retracto del arte contemporáneo. Nos preguntó cuales eran nuestras áreas de interés y trataba de conversar sobre eso con nosotros, nos dictó el programa e-n-o-r-m-e, o tal vez lo escribió en el pizarrón con una letra completamente ilegible. La clase duró las 4 horas completas y salimos hasta las 7 de la noche, con muchísimo sueño del esfuerzo de no dormirme durante su clase.
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