La generación toy story
Yo formo parte de la generación Toy Story, de esos veinteañeros que fueron al cine a ver la parte 3 y cantar (aunque sea un pedazo, todos se la saben) “Yo soy tu amigo fiel”. He visto pasar de la técnica de animación tradicional del Rey León a la digital con Toy Story y es precisamente eso, el paso de lo análogo a lo digital, una gran diferencia entre la generación de la que me siento parte y las anteriores.
Más allá de la calidad o nitidez de la imagen, me parece que es la relación que hemos establecido con los medios de comunicación, prácticamente desde que nacimos, la que nos ha ayudado a desarrollar un sistema multitasking que si bien no aborda los tema a fondo, sí puede desarrollar varias actividades a la vez, quizá es cierto.
Quizá es esta tormenta de información a la que estamos expuestos la que nos hace, de alguna forma, cada vez más difíciles de sorprender, de apasionarnos por o fascinarnos algo. Ya hemos visto antes en la tele o en youtube algo más brillante, alguien más guapo, una cirugía más guácala o alguien matando de manera más brutal.
Personalmente, intento tomar mis proyectos en serio, pero el fantasma del desencanto, por llamarlo de alguna manera muy cursi, me sigue de vez en cuando ¿y eso para qué?, ¿de qué me va a servir?, ¿realmente vale la pena hacerlo?. Es el desencanto y no el rincón del vago lo que nos hace flojos, propensos a la vanalidad y al placer instantáneo, a no hacer ¨tanto¨ esfuerzo y a volver famoso a chat roulette.
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